LO QUE CASI NUNCA SE DICE SOBRE EL YOGA (Y ES UNO DE LOS MOTIVOS POR LOS QUE SE PRACTICA)

Originario de la India hace 4.000 años, el yoga es ya también un pilar de la cultura occidental. Solo en Estados Unidos hay 80 millones de personas que lo practican. Según la instructora Mercedes de la Rosa, “te da herramientas para vivir más saludable y plenamente”. Miranda Kerr, Gisele Bündchen, Jessica Alba, Bar Refaeli, Alessandra Ambrosio, Christy Turlington, Lady Gaga, Ariadne Artiles, Verónica Blume, Elsa Pataky, Vanesa Lorenzo y hasta la reina Letizia engrosan la interminable lista de famosas practicantes de esta disciplina milenaria.

El yoga se presenta de muchas formas y combina respiración, meditación y movimiento con posturas físicas y ofrece un impacto en la salud mental así como una oportunidad para el crecimiento físico y emocional. Además, puede hacer tanto en un centro como desde casa, de forma virtual o con instructor particular. No es necesario mucho más que tu cuerpo y desplegar una esterilla , para descubrir la combinación de ejercicios físicos y mentales que durante miles de años han enganchado a más de 500 millones de personas en todo el mundo. Sin importar la edad, ni la condición física, el yoga tiene el poder de calmar la mente y fortalecer el cuerpo.

Pero, ¿cómo empezar a practicar yoga?

En sánscrito, la palabra yoga significa unión, de aquí que la práctica se sirva de la unión entre el cuerpo, la mente y la respiración. “Todo el mundo, independientemente de su edad y condición física, puede practicarlo. Eso sí, es importante aclarar que no hace falta ser un yogui para hacer yoga”, explica Rachel Rose, experta en Mind & Body de SHA Wellness Clinic. “Es una práctica de cuerpo-mente que trae a la luz lo que está en la oscuridad, y a la consciencia las cosas que están en la inconsciencia”, asegura.

La práctica del yoga incluye posturas (asanas), estiramientos, respiración (pranayama) y meditación, de ahí su gran cantidad de beneficios al cuerpo, la mente y el espíritu: “en Occidente, la mayoría de las personas empieza a practicar yoga para reducir dolores o como método de relajación para combatir el estrés y mejorar el sueño. A partir de ahí, y poco a poco, van descubriendo que el yoga es mucho más que adoptar posturas concretas y respirar de una forma determinada”, asegura Rose.

Desde la primera sesión, desde que pisas tu esterilla descalza, la mejoría física comienza a notarse, aunque es con la práctica continuada cuando se manifiestan otros muchos beneficios mentales y espirituales. Algo debe tener el yoga de magia porque los practicantes no dejan de crecer en todo el mundo. ¿Por qué resulta tan adictivo? Uno de sus grandes atractivos es que se puede practicar en cualquier lugar, no se necesita ningún equipamiento especial y los resultados son inmediatos. “Ayuda a mejorar tu salud física, mental y emocional, la concentración y la coordinación, controlar el estrés, dormir mejor, combatir el sedentarismo, acabar con los dolores de espalda causados por el teletrabajo, tener conciencia del aquí y el ahora”, argumenta Rose. “Pero lo más importante, y lo que casi nunca se dice, es que practicar yoga es enormemente placentero: te tumbas en el suelo, te concentras en la respiración, desconectas del mundo y te reencuentras contigo mismo. A través de la coordinación consciente del movimiento y de la respiración, se nota, desde la primera sesión, un estado de relajación, y, al activar, mover y estirar el cuerpo en su totalidad, descubrirás determinados músculos que, muchas veces, no sabías ni que existían”.

Los consejos de una experta en yoga

Se puede practicar por la mañana, a mediodía o por la tarde, según cada rutina y el biorritmo personal. Antes de ponerse sobre una esterilla y probar esta práctica, que conviene hacer con el estómago vacío, toma nota de los consejos de Xuan Lan, una de las instructoras de yoga más conocidas:

  • Escoge un profesor cualificado que te transmita confianza.
  • Póntelo fácil. Puedes optar por la práctica online para hacer yoga o buscar un centro cerca de tu casa o trabajo.
  • No hay dresscode. La única norma que se debe tener en cuenta es optar por ropa cómoda, transpirable y elástica, que no te moleste para que toda tu atención se dirija a observar tu cuerpo.
  • Constancia. La práctica regular y la repetición de asanas es clave en el aprendizaje. “Así que no te pongas como reto inicial hacer posturas acrobáticas que ves en las redes. Como siempre os digo, es importante repetir las mismas clases para mejorar”, matiza.
  • Huye de la prisa y practica con calma y consciencia de tu respiración.
  • Evita las comparaciones con otras personas. La flexibilidad se va recuperando con la práctica. “Y, si eres hiperlaxo, encontrarás puntos de apoyo que aseguren tus movimientos. Es importante que vayas explorando para encontrarte a ti en tu práctica e ir observando tu evolución”.

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